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Rubén: “A los jóvenes hay que educarles para que aprovechen el tiempo libre que te da el deporte profesional”

25/11/2016 – El mítico cierre de Catgas Energia nos recibe en la sede de la Federación Catalana de Fútbol después de anunciar su retirada unos meses atrás.

Con 36 años y después de media vida jugando en el club de su ciudad, la retirada se interpuso en el camino vital de Rubén González como algo inesperado. Quería competir una temporada más capitaneando al Catgas Energia, pero el hecho de no llegar a un acuerdo con la entidad le hizo pensar que dejar el fútbol era lo mejor.

Ahora, integrado dentro del organigrama de la Federación Catalana de Fútbol, Rubén sigue disfrutando del deporte desde otra perspectiva. Su despacho le hace tener bien presente su pasado profesional, ya que dos imágenes de sus antiguos compañeros y amigos Dani Salgado y Adolfo Fernández decoran las paredes de la oficina donde trabaja.

¿A qué se dedica Rubén González después de colgar las botas tras más de 20 años en la élite del fútbol sala?

Estoy de responsable de los campeonatos comarcales de futbol sala aquí en Cataluña. Es un campeonato que se celebra el 10 y el 11 de Diciembre en Blanes, en el cual participan doce selecciones masculinas y seis femeninas. En la Ciudad Deportiva de Blanes hay seis pistas, lo que nos permite jugar seis partidos a la vez durante cada día de competición. La verdad es que es complicado de organizar, porque mueve a mucha gente. También he cogido la selección catalana alevín y doy clases en los cursos de monitor que hace la Federación.

¿De qué manera le llega la opción de incorporarse a la Federación Catalana de Fútbol? Era algo ya meditado?

Pues para nada. De hecho yo quería jugar una temporada más, pero al final no se dieron las condiciones para llegar a un acuerdo con Catgas. Automáticamente recibí la llamada de la Federación. Yo siempre había mantenido el contacto con ellos por el hecho de jugar en la selección. A los dos días de anunciar que dejaba el fútbol recibí la propuesta. Me fue perfecto, porque era una opción de continuar vinculado al deporte al cual he dedicado toda mi vida. Estoy encantado con la oportunidad que me han dado.

¿Empezar a entrenar a niños es un paso previo a iniciar una trayectoria como técnico sénior?

Lo cierto es que en mi caso nunca ha sido un objetivo prioritario el hecho de entrenar a nivel profesional. Obtuve los tres niveles de entrenador para formarme, pero ahora no me planteo nada. Hay proyectos bonitos por hacer en la Federación y, hoy por hoy, estoy muy a gusto aquí.

¿Hecha en falta jugar?

I tanto (risas). Durante el verano creo que lo llevé muy bien, pero ahora es diferente. Una vez la competición ha empezado y he podido ver a mis compañeros, he sentido una sensación extraña. Veo un partido por televisión y pienso… Hace nada yo estaba ahí.

¿Mentalmente qué proceso se sigue desde que se decide dejarlo hasta que se asume esta decisión?

Yo llevaba toda mi vida dedicada al fútbol sala. En mi caso este proceso ha sido difícil, sobretodo porque todo ha sucedido muy rápido. Dejar de jugar no era una decisión que tuviera tomada ni que hubiera meditado durante mucho tiempo. Creía que podía jugar mínimo un año más, porque físicamente me encontraba bién. Al final no se llegó a un acuerdo y, para estar a disgusto, preferí no estar en el equipo. Durante el verano analicé cómo sería mi nueva vida y por suerte la llamada de la Federación Catalana me dio tranquilidad para mantener una estabilidad económica y laboral. Por ese lado estaba tranquilo. Creo que lo más difícil es el factor emocional. Hablar con la familia para comunicar la decisión y hacerle entender a mi hijo de cinco años que lo dejo ha sido lo que más me ha costado. Él es pequeño y aún no comprende el porqué de las cosas.

¿Al futbolista le genera angustia no saber hacia dónde encarar su vida una vez fuera de la élite?

Yo pienso que sí. El fútbol sala no es como el fútbol convencional. En nuestro deporte es muy difícil poder tener la vida resuelta con lo que has ganado. El fútbol sala da para vivir bien mientras juegas, pero llega un día que todo se termina. Hay que plantearse el futuro y siempre tienes esa sensación de inseguridad que te acompaña. Por suerte, en mi caso la inseguridad duró dos días. Enseguida supe que mi trabajo actual tenía que ser mi nuevo sitio. Trabajar con la base es lo que más me gusta.

¿Al jugador se le prepara para el día después de colgar las botas?

Creo que se debería hacer más en este aspecto. Es muy importante que los chavales tengan claro esto. Yo siempre lo he intentado transmitir en Catgas, tanto a los niños de la cantera como a los jóvenes que daban el salto al primer equipo. Siempre les he insistido que la formación académica es tanto o más importante que sus logros deportivos. Si algo tiene el deporte profesional es que te da tiempo libre. A los jóvenes hay que educarles para que sepan aprovechar ese tiempo aprendiendo y creciendo en otros ámbitos de la vida.

¿Cómo ve a sus compañeros y amigos de Catgas Energia?

Pues sinceramente, me han sorprendido. En principio se esperaba una temporada complicada, por todos los cambios que el club quería implantar. Óscar buscaba consolidar un sistema de juego distinto y eso requiere de tiempo. La verdad es que los resultados han acompañado desde el principio y creo que el trabajo táctico del equipo es muy bueno. Estoy muy contento, tanto por el club como por los amigos que tengo dentro del vestuario. Espero que todo les vaya de maravilla.

¿Se veía jugando en este nuevo estilo de más control del juego?

Sí. La verdad es que me motivaba el hecho de cambiar. Creo que para mi tipo de juego me hubiera beneficiado, pero bueno ahora ya no toca pensar en nada de esto. No pudo ser.

¿Hacía dónde cree que se va a encaminar el equipo esta temporada?

Bueno, pienso que los buenos resultados conseguidos hasta ahora van a dar tranquilidad. Sé que Óscar quiere dar importancia a los jugadores de la base y, si se consigue hacer una buena primera vuelta, en la segunda habrá más margen para que los jóvenes tengan minutos y que se vayan consolidando.

¿Cómo reaccionó al conocer que Catgas Energia iba a retirar su dorsal?

Pues no me lo esperaba para nada. Sabía que se había organizado algo en el Pabellón, pero no conocía detalles. El club lo mantuvo en secreto y para mí supuso un momento muy emocionante. Tener a mis amigos y a mi familia en las gradas me emocionó. La verdad que cuando salí a pista con mis hijos estaba como un flan. No pude disfrutar del todo del momento, porque te emocionas y quieres estar pendiente de ellos para que estén bien. Luego lo he visto en vídeo y me ha encantado. Que un club con tanta historia retire tu número es bonito.

¿Qué significa Vicente García para usted?

Si me preguntas por él, la primera palabra en la que pienso es agradecimiento. He estado catorce años viviendo en mi ciudad y haciendo lo que me gusta gracias a su esfuerzo. La verdad es que siempre hemos tenido muy buena relación. Desde el principio conectamos. Ahora mi vinculación con el club ha terminado, pero no nos hemos reprochado nada. Le deseo a Vicente lo mejor. Se lo merece.

A veces cuesta encontrar jugadores que se mantengan fieles a un club durante muchos años. ¿En su caso por qué se ha dado así?

Pues no me lo he planteado. Supongo que porqué he sido feliz. Cuando estás contento, motivado y a gusto en un sitio, yo no miro más allá. En lo deportivo, pienso que he sido un jugador bastante regular y no he sufrido lesiones importantes. Por suerte todos los entrenadores han contado mucho conmigo. En la elite a veces es difícil que un deportista esté mucho tiempo en un mismo equipo, pero en mi caso se han dado todos los condicionantes para que así sea.

Con su retirada, muchos compañeros de la liga destacaban su calidad humana. ¿Siente que ha sido un modelo a seguir, tanto para el futbol sala en Santa Coloma como fuera de la ciudad?

No lo sé… Soy como soy. Simplemente he jugado y he actuado en base a mi forma de ser. Cuando llevas un brazalete de capitán tienes la responsabilidad y la obligación de ser fiel a unos valores y a una imagen determinada. No puedes traspasar ciertos límites. Creo que los niños de la base tienen que ver que no todo vale. El respeto al rival, al árbitro y al deporte en si hay que tenerlos. Los jugadores que tenemos la suerte de estar en el escaparate no sólo nos tenemos que dedicar a jugar. Hay otras responsabilidades que cumplir con el entorno.

¿Se ve entrenando en la base de Catgas?

A día de hoy me veo en la Federación. Creo que se está trabajando muy bien y hay mucho margen para que el fútbol sala evolucione. Se está tratando de mejorar toda la formación que se imparte y con Jordi Gay a la cabeza las selecciones inferiores creo que están funcionando. En todos los sentidos vamos hacia adelante.

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