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Jóvenes que piden una segunda oportunidad

Germina da nuevas oportunidades en el corazón del Fondo

Doce educadores y 35 voluntarios cambian la vida de más de 100 jóvenes

Tienden la mano a jóvenes que están siendo engullidos para siempre por el remolino de la crisis. Salvavidas de chicos y chicas vulnerables, niños y adolescentes que han “fracasado” en el colegio o con familias minadas por el paro o con padres sin tiempo para ellos o todas esas cosas a la vez. Ciento diez chavales considerados rebeldes que ahora disponen de una segunda oportunidad para recomponer su vida gracias a la Fundació Germina, que desde el corazón del Fondo, les ofrece nuevas oportunidades.
“Lo primero es recuperar la autoestima y hacerles ver que tienen talento, después tratamos que se formen y trabajen en aquello que les guste”, sostiene Mario Cuixart, director de Germina. Cuixart habla con el corazón en la mano, recuerda un poco a Jaume P. Sayrach y aquellos curas y seglares que en los años 60 y 70 trabajaban por la igualdad de oportunidades y la dignidad en este mismo barrio.
El contexto ha cambiado, pero han vuelto los tiempos de estrecheces, admite Mario: Crisis económica, paro endémico, necesidades básicas descubiertas, desigualdades crecientes y administraciones públicas debilitadas. Pese a esto, su discurso está lejos de la resignación: “Hay un voluntariado creciente, y redes y movimientos que quieren cambiar las cosas”.
Ellos son 12 educadores y 35 voluntarios (en verano más) que tratan de equilibrar la balanza. Además de Mario, están Anna Palazón, Raül Rubiales, Òscar Angosto, Marina Peyrí, Vero Carmona y Estela Maldonado. Son gente que miran a los ojos y ven que ese niño o joven puede llegar tan lejos como se proponga.
¿Y cómo? ¡Dios Santo! Raül explica cómo es una tarde en el Espai Jove, que ofrece actividades de ocio y educativas a chicos y chicas de entre 12 y 16 años, que llegan a través de los servicios sociales. “Cuando llegan, ellos mismos se preparan la merienda y participan en un “punto de encuentro”, un espacio de hora y media de actividades lúdicas o conversaciones en la misma escalera del centro. Después van a la sala de estudio y, durante una hora, hacen deberes o preparan exámenes. Y más tarde, de nuevo relajación: “talleres de cocina o relajación, de sexualidad o de fútbol”.

Los amigos de Finlandia
Ah, y el inglés no falta. Los chicos han comprendido que es imprescindible en sus estudios y en la vida; en internet y en sus relaciones internacionales. Les ha permitido, por ejemplo, participar en un intercambio juvenil con Finlandia. Mario se ríe. ¿Qué pasa? “Nada, que cuando regresaron les pregunté cómo había ido y me contestaron: “Normal. Hemos ido en trineo de renos y hemos caminado con raquetas de nieve”.
Hoy, hay cierta ebullición en las aulas, las amigas y amigos escandinavos están a punto de llegar. Quieren mostrarles el barrio, y otros sitios de Santa Coloma y Barcelona, y remojarse juntos en la playa de Badalona. Son chavales como ellos, que pelean por el futuro.

No mola no hacer nada en todo el día

Víctor Mendoza, de 17 años, estudia diseño gráfico en busca de un futuro

Tiene 17 años y lleva siete sobreviviendo a la crisis. Víctor Mendoza llegó a la Fundació Germina, después de que su madre pidiera auxilio a los servicios sociales. Ella tiene 44 años y era enfermera en Ecuador. Aquí, friega escaleras para poder dar de comer a Víctor y a su hermano menor. No llegan a fin de mes y el tiempo apremia. Víctor acabará la ESO y estudia diseño gráfico con la idea de ponerse a trabajar cuanto antes.
“Estoy mucho mejor. Antes no hubiera hablado con ustedes, no me comunicaba con nadie. No tenía interés por nada. Estaba desorientado y no sabía que quería ser el día de mañana”, afirma Víctor. El joven sostiene que le han enseñado a comunicarse y romper la timidez, y también a potenciar sus cualidades artísticas. Ahora espera que lo admitan en la Escola D’arts Plàstiques i Disseny, de Barcelona, y alternar esos estudios con un trabajo. “Mi madre no puede tirar ella sola del carro”, sostiene.
Su caso es similar al de Marc Rodríguez o Sherish Hussain de Germina, o al de jóvenes de otros centros como Rialles o Moisés, también en Santa Coloma, que atienden a más de 200 muchachos en su conjunto. Cáritas acaba de denunciar que uno de cada tres niños se encuentran en el linde de pobreza. Víctor, Marc y Sherish luchan por salir de ese grupo. “No mola quedarse en casa todo el día sin hacer nada”, subraya Víctor. Él se ha agarrado a las oportunidades que le ha dado Germina: un lugar para estudiar, divertirse y orientarse.
Víctor está animado, pero es consciente de que le queda aún camino por recorrer. “A veces quiero una cosa y mi madre no puede comprármela. Lo comprendo, pero es duro aceptarlo. Mi madre ha hecho un curso en la fundación de cómo ahorrar gastos y tiene que hacerlo cumplir para poder llegar más o menos a fin de mes, pero siempre nos falta dinero. Esta situación, aunque parezca mentira, nos ha unido a los tres”.

El ‘tío’ Raül
Hablamos a pie de escalera del centro de Beethoven, que es un ir y venir de chicos que van a jugar a ping pong o a conectarse a internet, o a estudiar un rato. Hay también reunión de educadores y la visita de una voluntaria de Manchester que quiere meterse en las tripas de Germina. A Raül lo cosen a preguntas; es más que un educador, probablemente alguno ve en él al padre que no existe o al profesor que le gustaría tener. Raül se considera sólo un acompañante de los jóvenes, como mucho “un tío” dice con una amplia sonrisa.
En verdad, nadie está serio: ni los dos chavales que hablan de examen de historia y geografía. Hoy es viernes y toca bocata de nocilla. Nada de fruta, leche o cereales. Es la única desviación de la merienda sana que hacen el resto de días de la semana. La inglesa observa risueña el trajín de los chicos del Fondo.

Trabajo y compromiso
PREMIO A LA MEJOR INICIATIVA EMPRESARIAL

En su octavo aniversario, la Fundació Germina ha recibido el premio de 25.000 euros a una de las 20 mejores iniciativas empresariales, que concede la Obra Social de La Caixa. A través de Urban Time, Germina ofrece a los jóvenes la oportunidad de ser monitores de ocio y actividades extraescolares y de esta manera vivir su primera experiencia profesional mientras siguen estudiando.
Su responsable, Òscar Angosto, informa que la empresa ha organizado un Casal d’Estiu para jóvenes de entre 10 y 14 años, desde el 29 de junio al 31 de julio, con actividades urbanas: karate, DJ, bailes urbanos, parkour (desplazamiento por la ciudad) y graffiti. Para inscribirse basta ir al Mas Fonollar, llamar al 662388773 o escribir un e-mail a oangosto@germina.org.
En verano, Germina también mantiene abierto su Centre Obert Infantil, en la calle Nàpols, 35; el Espai Jove y el GR (Gran recorregut), en Beethoven, 11. Para llevar a cabo sus actividades, cuenta con subvenciones de CaixaBank, el Ayuntamiento colomense, la Generalitat y la Diputación.

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