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El vínculo Redondo

29/11/2016 – El apellido Redondo está de moda en Santa Coloma de Gramenet. Lee y Óscar tienen culpa de ello.

Tan sólo 300 metros. Esta es la distancia que separa a los hermanos Redondo en su día a día. Óscar (42), el menor, entrena al primer equipo del Catgas Energia, club de la Liga Nacional de Futbol Sala. José Luís (44), Lee para casi toda Santa Coloma, trabaja en una biblioteca mientras coordina un proyecto de integración social que ayuda a centenares de jóvenes por mediación del karate.

Por azar o simplemente porque así debía ser, la vida ha hecho que los hermanos Redondo permanezcan aún hoy ‘pegados’. El Pabellón Nuevo, hogar de Catgas, se encuentra a menos de medio quilómetro de la Biblioteca de Can Peixauet, epicentro de la actividad diaria de Lee.

El hecho de llevarse sólo dos años los convirtió en inseparables, ya que desde bien pequeños estos dos colomenses invertían días enteros en el pasaje de la Ciudadela, lugar donde el menor de los Redondo comenzó a deslumbrar en el mundo del fútbol. “Óscar se entrenaba evitando mis patadas”, reconoce José Luís, hoy senpai Lee para muchos.

Nos reunimos con los hermanos Redondo en la Biblioteca de Can Peixauet y les hacemos mirar hacia el pasado para recordar su infancia. “Para mi es como un sueño poder hacer una entrevista con mi hermano”, celebra Lee. Dicha afirmación ya aporta pistas de la absoluta devoción que ha tenido siempre José Luis por Óscar.

“Socialmente hablamos de una época más complicada. Los jóvenes teníamos mucha más libertad. Las calles estaban repletas a todas horas. Recuerdo que había más delincuencia. Era raro al chico que nunca le habían pedido dinero”, valora el pequeño de los Redondo antes de empezar a hablar sobre sus recuerdos en el barrio de Can Mariner.

Vivían en el Centro, pero parte de la infancia de la familia (cuatro hermanos en total) transcurrió por esas calles y el balón siempre era el juguete que acompañaba a los críos. “Óscar se pasaba el día entero pegado a él. Incluso en casa jugaba a baloncesto con un toallero que teníamos en el baño. Se imaginaba que era una canasta y no paraba de lanzar”, rememora Lee.

Dedicado hoy al karate, muchos podrían pensar que el apelativo ‘Lee’ le llegó de mayor, cuando empezó a tener relación con las artes marciales y se convirtió en maestro. La realidad es bien distinta, ya que fue su hermano Óscar quién le puso el mote. “No me salía José Luis y le llamaba José Lee. Desde entonces, y menos nuestra madre, todo el mundo le conoce así”, apuntaba el técnico de Catgas Energia.

Volcados con el ‘niño prodigio’

La familia Redondo Olivencia, de clase humilde, siempre encontró en el fútbol sala un motor para hacer planes y pasar tiempo juntos. El padre de Lee y Óscar trabajó durante muchos años en Enher, actual Endesa, y conoció a su esposa en Barcelona, aunque ambos procedían de Granada. “Seguimos teniendo mucho vínculo con Andalucía. De hecho mi mujer es del mismo pueblo que mi madre”, precisa Óscar Redondo.

Para todos, ver al exjugador de Industrias y Marfil crecer hasta el profesionalismo fue un lujo, sobretodo para Lee. “Lo mejor de mi infancia era ver jugar a mi hermano. Cuando veo que la gente idolatra siempre a Messi yo digo que tengo la suerte de que mi ídolo sea mi hermano. Llevo hasta su número catorce tatuado. Siempre lo seguía a todos lados. Incluso llegué a dejar un bar que llevaba para ver sus partidos”, dice José Luis con sinceridad.

En este punto es cuando Óscar reconoce haber sido “el mimado de la casa”, ya que toda su familia sentía pasión por el fútbol. “Eso me hizo ser el foco de atención. La verdad es que no me puedo quejar. Siempre han estado volcados. Todos los planes familiares se planeaban después de saber cuando jugaba yo”, rememora el técnico.

Admiración mutua

En distintos ámbitos, el deporte y las causas sociales, los hermanos Redondo se han convertido en personas muy conocidas y admiradas en la ciudad. Cada uno de ellos habla maravillas del otro y cuando los escuchas se percibe un gran sentimiento de apoyo mutuo.

“Ahora estoy impulsando un proyecto de integración que está teniendo éxito, pero tengo que decir que mi inspiración siempre ha sido mi hermano pequeño. Verlo recuperarse de dos lesiones de cruzados cuando toda la prensa decía que no volvería a jugar no se me olvidará jamás”, reconoce Lee.

“Con Lee hemos tenido una relación muy estrecha. Ahora la gente lo idolatra por cómo ayuda a jóvenes con problemas, pero yo llevo viendo esto desde que éramos niños. Cuando me lesioné, se ausentaba de su trabajo para llevarme a Paseo de Gracia para hacer rehabilitación”, añade Óscar.

Ahora que el ‘pequeño’ de los hermanos Redondo ha dado el salto para entrenar en la LNFS, Lee sólo desea que pueda convertirse “en el Ferguson de Catgas Energia”, aunque piensa que le acabaran llegando “ofertas de equipos más grandes”.

El entrenador del FS Garcia, por su parte, ve a su hermano trabajando allí “donde se sienta a gusto”. “Creo que la gente detecta que Lee tiene un corazón transparente. Eso le llega a los chavales, porque ven que los ayuda sin querer nada a cambio. Es mi hermano mayor y el hermano mayor de muchos otros. Un tío como Lee está para ayudar, no para tener problemas”, asegura.

Pase lo que pase en la pista, detrás del banquillo de Catgas siempre habrá un senpai dispuesto a echar un cable. Dispuesto a mantener unido el vínculo Redondo.

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