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Medio millón de personas disfrutan al año del Besós

Jordi Corachán - 23/09/2015
Dos generaciones disfrutando del Parque Fluvial del Besós

La regeneración del río consolida la zona como parque metropolitano

No es el Sena ni hay edificios de lujo ni tiene playas artificiales ni huele a Chanel. Pero el Besòs ya no apesta a alcantarilla y es ya un río, modesto y domesticado, pero un río al fin y al cabo, con peces en sus aguas y aves en sus cañizares, y miles de visitantes. No hay parisinos, aunque sí medio millón de colomenses y vecinos nuestros que disfrutan a menudo del parque: 500.000 personas en el último año, según subrayan el Ajuntament de Santa Coloma y el Consorci del Besòs.
Se trata de 115 hectáreas de espacios verdes, que se reparten en cinco kilómetros de la ribera izquierda. De esos, 57 hectáreas son una pradera que se riega con aguas freáticas tratadas y un circuito de hormigón para paseantes y ciclistas.
Hicieron falta mucha presión popular y cuantiosas negociaciones para conseguir 37 millones de euros (80% de fondos de cohesión europeos) que cambiaran el curso de la historia, allá por el 2002.
Antes, el río era una cloaca. No daba señales de vida. Por no vivir no vivían ni las bacterias y menos aún los insectos y, aún menos, los peces. Durante una treintena de años, tuvieron un pH parecido al de la lejía. De modo, que no resulta exagerado hablar de milagro.

Parque multiusos
Hoy, el Besòs es un parque metropolitano que ha contribuido a mitigar la densidad de cemento de ciudades como Santa Coloma, Sant Adrià y Montcada. La orilla izquierda ha cautivado a caminantes y ciclistas de vecinos de toda la comarca e, incluso, del Vallès y del Maresme, que lo disfrutan a diario o los fines de semana. La recuperación del río fue uno de los principales objetivos del primer ayuntamiento democrático tras la dictadura. El alcalde Lluís Hernàndez, fallecido el 20 de julio, y el concejal Jaume P. Sayrach diseñaron en 1979 un plan de usos, que pasaba primero por retirar las 69 torres de alta tensión enclavadas en el cauce del río. La pugna con las eléctricas fue dura y el diálogo con otras administraciones, también.
Hasta 1995, los ayuntamientos de Santa Coloma, Montcada y Sant Adrià no firmaron un convenio para actuar conjuntamente. Fue en la etapa de Manuela de Madre como alcaldesa cuando se creó el Consorci de Defensa del Riu Besòs y se consiguieron los fondos europeos.
Poco a poco se crearon zonas húmedas para mejorar y espacios para el ocio, y una gran depuradora en Montcada. Y el agua cambio de color: del negro al marrón, y del marrón a la transparencia. Es verdad que sus aguas no son potables ni aptas para el baño, como lo fueron antes de los años sesenta. No obstante, la calidad ha aumentado de manera extraordinaria, hasta el punto de que hoy dan vida a siete especies de peces -anguilas, bagras y el pez fraile, entre ellos- y su vegetación alberga a unas 200 variedades de aves, entre las que son habituales los patos, la garza o el cormorán.
Además, el parque cumple también una función educativa. Un total de 80 escue- las, de Santa Coloma y otras 22 localidades, participaron en el programa medioambiental Viu el Besòs durante el curso 2014-15. Exactamente 5.209 alumnos estudiaron el parque, que disfrutaron medio millón de personas.

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